
Es necesario que exista amor para que nazca una pareja pero el amor por sí sólo no es suficiente para que esa pareja se mantenga. La rutina, el estrés, la falta de comunicación y las dificultades de la vida cotidiana se convierten en un reto para la relación. Cuando el deterioro de la pareja es irreversible optar por una separación responsable y respetuosa reduce el impacto emocional y las consecuencias negativas. Actitudes relacionadas con negociar, llegar a acuerdos, resolver inconvenientes o flexibilizar decisiones favorecen la separación amistosa y evitan la judicialización del proceso.
La intervención de un psicólogo se dirige a promover la negociación de cara a la toma de decisiones que conlleva la separación. También puede asesorar a los padres sobre como trasladarle la separación a sus hijos, ajustar situaciones que favorecen o perjudican la adaptación de los menores al cambio o apoyar a cada uno de los progenitores si éstos manifiestan su necesidad de recibir ayuda para afrontar la crisis.
En el transcurso de una separación legal el psicólogo también puede intervenir como perito asesorando a los jueces cuando tienen que decidir sobre temas como la custodia o el régimen de comunicación y visitas. La separación es un proceso difícil pero no tiene porqué ser traumático.
¿Sabías que?
Es necesario que exista amor para que nazca una pareja pero el amor por sí sólo no es suficiente para que esa pareja se mantenga. Cuando el deterioro de la pareja es irreversible optar por una separación responsable y respetuosa reduce el impacto emocional y las consecuencias negativas.
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