
Las dificultades en el ámbito escolar son muy habituales y pueden aparecer en cualquier etapa escolar. La falta de hábitos para el estudio, una escasa motivación, inestabilidad emocional, niveles de ansiedad elevados, baja autoestima, dificultades en el contexto familiar, trastornos de la lecto-escritura (por ejemplo, dislexia), hiperactividad, acoso escolar…etc, pueden justificar un descenso del rendimiento escolar. Lo más importante a la hora de elaborar un tratamiento adecuado es hacer una evaluación precisa para conocer cuáles son las causas que justifican el deterioro en el rendimiento escolar del menor.
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