
La sexualidad es un aspecto fundamental en la vida de pareja. Es una forma de comunicarse, un encuentro con el placer, un plano en el que lo afectivo y lo físico se complementan. En ocasiones las relaciones sexuales se convierten en una fuente de insatisfacción y displacer, generan estrés y los miembros de la pareja se evitan para no experimentar la frustración que genera el encuentro sexual.
Masters & Johnson, Kaplan y Levine, en sus investigaciones sobre sexualidad humana, describieron 5 fases de la respuesta sexual: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución. Las disfunciones sexuales aparecen cuando se ven alteradas una o varias de éstas fases. Estas dificultades para mantener relaciones sexuales completas pueden tener un origen orgánico o psicológico.
Las disfunciones sexuales, tanto si las presenta el hombre como la mujer, dificultan una vida sexual completa, afectan a la relación de pareja y a la autoestima de la persona.
Cuando las disfunciones sexuales tienen un origen psicológico la Terapia Sexual resulta esencial como favorecedora de un clima de comunicación, empatía y ajuste sexual a la situación.